El Jovenzuelo

Sentado en una reunión familiar
se escondía el jovenzuelo,
sentado entre la mira de la sociedad
programaba un jovenzuelo.
Ello que veía mi mirada era pura porcelana;
sus manos de niebla gris suave y pujante tocaban
su sonrisa escondida entre riso, una mueca asomaban
y al sonido popular era fama solo fama.
Le grite, lo quise y lastime hasta donde pude
y progresivo, fue reciproco nuestro puje.
Sus ideas mas allá de los frecuente
adornaban mi silueta con su mente,
y sus lagrimas caían invisibles ya cansadas
y el sonido de mi voz lo dominaba.
Escondido estaba triste el jovenzuelo
Y derrotado tomo el pequeño anzuelo,
Solo justo cuando mas lo amaba
el cantar de un corte hizo su morada.

Luisana Quercia, 2013.

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