Un Cuento Corto

Sencilla era tu ira acumulado la que cargaste en mi, en el primer momento solo eras una serie de imágenes que no evolucionaban, pero mi mente era mas poderosa, poco a poco te lo hacia creer y el poder en ella crecía gracias a ti, acumulando cada vez mas a ese ser inconfundible; varias capaz en sus ojos se hizo presente en una voz, y ya nuestra lujuria le daba forma a algo borroso pero firme ante el deseo que no le pertenecía.

De una semana propuso un día, de infinitas igualdades distantes que se encontraban ocultas en él; Apareció, me acariciaba cada vez más fuerte se apoderaba sigilosamente de mi sonrisa, mis manos sudaban con rudos movimientos; Eran varias horas y necesitaba desviar la atención en algo con lo cual cerraba los ojos, brillaron por dentro dejando la imagen dispersa y al fin volé, volé alto, alcance el suelo, mis pasos solo se acercaban a su piel pintada de prejuicios; luego una mirada arrogante me bajo de un golpe sin saber que iba alto, sus enormes brazos rodearon mi cintura era increíble permanecer ahí, donde lo esperaba sus palabras me hacían querer perderme en ellas pero  me seguían bajando, caminando por fin le di la espalda y la lagrima salió de mi.
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